Wednesday, March 11
ÁCIDO BÓRICO
Cuando veo una, no lo pienso, la mato.
Y se repiten en el mismo sitio como un sueño,
salen de noche, vivo al margen de su hambre.
A veces las siento cerquísima,
siento que me escuchan cuando hablo
y que la oscuridad arrinconada y sus antenas.
Casi no duermo: en mis sueños se replican.
Me aterran las cosas que se replican,
periódicas, yo no sé
si son como las lágrimas de una casa,
se escurren por el suelo,
son agua limpia que no puede ver
la luz, y de mi cuerpo huyen
como si fuera luz,
pero yo las piso como si vinieran de mis ojos.
Aunque mueran, no mueren.
Dejan un camino brillante de linfa
para volver después, un sendero fresco de migajas.
Y para exterminarlas de raíz, como a todo,
se necesita una media naranja solamente,
una media naranja espolvoreada
con esto que parece azúcar
y disuelve su esqueleto por goteo.
Ellas
cargan el jugo a su nido como la muerte
que llevo yo a mi nido. Todo lo que tengo
que matar para vivir.
(María Gómez de León)
